27.1.08



“Aquella frase persiguió al doctor Juvenal Urbino en el camino de regreso a su casa: "Este moridero de pobres”. No era una calificación gratuita. Pues la ciudad, la suya, seguía siendo igual al margen del tiempo: la misma ciudad ardiente y árida de sus terrores nocturnos y los placeres solitarios de la pubertad, donde se oxidaban las flores y se corrompía la sal, y a la cual no le había ocurrido nada en cuatro siglos, salvo el envejecer despacio entre laureles marchitos y ciénagas podridas. En invierno, unos aguaceros instantáneos y arrasadores desbordaban las letrinas y convertían las calles en lodazales nauseabundos. En verano, un polvo invisible, áspero como de tiza al rojo vivo, se metía hasta por los resquicios más protegidos de la imaginación, alborotado por unos vientos locos que desentechaban casas y se llevaban a los niños por los aires”.

De la mano de Jaime García Márquez por las calles de Cartagena. Un gran orador, conversador nato y exquisito, quien junto a Gustavo Tatis Guerra recorren la cartografía de Gabriel García Márquez: su juventud, sus estudios y el escenario de Del amor y otros demonios y El amor en los tiempos el cólera.
“Desde el cielo, como las veía Dios, vieron las ruinas de la muy antigua y heroica ciudad de Cartagena de Indias, la más bella del mundo, abandonada de sus pobladores por el pánico del cólera, después de haber resistido a toda clase de asedios de ingleses y tropelías de bucaneros durante tres siglos. Vieron las murallas intactas, la maleza de las calles, las fortificaciones devoradas por las trinitarias, los palacios de mármoles y altares de oro con sus virreyes podridos de peste dentro de las armaduras”.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

JAIME GARCIA MARQUEZ ES UN SIMPATICO-CHEVERE-"BACÁN", QUE BUENO QUE HA PODIDO TAMBIEN PARTICIPAR DE ESTO. SE LO MERECE.

Anónimo dijo...

realmente, jaime, se te quiere.

Oscar M dijo...

Muy interesante, amena y entretenida la visita guiada por Jaime y Gustavo. Además se aprende un montón de cosas sobre García Márquez y sus obras. Felicitaciones y que se repita.